La diferencia entre crecimiento y desarrollo es el cambio en las condiciones de vida de la población. Este es el aporte básico de la teoría del desarrollo al pensamiento económico en el marco del debate sobre planificación y desarrollo en la postguerra sobre todo en América Latina, personificada principalmente en Albert Hirschman.
El corolario de esta afirmación, compartida por una gran parte de los cientistas sociales que se ocupaban de estos temas, es que no existe correspondencia automática entre crecimiento económico y bienestar general de la población. Y que la primera era condición necesaria de la segunda, pero de ningún modo suficiente.