Finalmente el gobierno de Milei presentó su proyecto de reforma laboral. La evaluación general es que su contenido es sumamente regresivo y muy lejos de poder llamarse “modernización”.
El proyecto presenta tres partes que pueden diferenciarse: 1) busca reducir derechos de los trabajadores que aún los tienen -que siguen siendo mayoría- lo que afectará las condiciones de todo el mercado laboral ampliando el margen de discrecionalidad de las empresas, 2) debilita la posición negociadora de los trabajadores colectivamente y 3) desfinancia el sistema de seguridad social.
A contramano de las reformas que están ocurriendo en el mundo y evitando cualquier evaluación sobre los efectos de similares reformas del pasado -como la reciente Ley Bases-, este proyecto insiste con caminos equivocados.