Roma traditoribus non praemiat. Tal vez todo resida en la incapacidad del presidente Javier Milei de entender que lo que el poderoso no premia es la conducta del débil que traiciona a los suyos para congraciarse. Esa incomprensión está en la base de la sumisión a la política exterior estadounidense que tuvo una nueva e indigna manifestación en el aplauso cerrado de Milei y el canciller Pablo Quirno a la invasión estadounidense a Venezuela. No por previsible resulta este hecho menos significativo. Por el contrario, al apoyar el accionar ilegal del gobierno de los Estados Unidos, Milei le asesta un tiro en la frente al derecho internacional, sólo sobre la base de cuyas normas Argentina, único país del continente americano con su territorio parcialmente ocupado, sostiene su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas y su denuncia del Reino Unido como potencia invasora.

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