El trabajoso proceso de adopción del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europeo dio un gran paso adelante con la aprobación (mayoritaria, pero no unánime) del Consejo Europeo, aunque aún resta la ratificación del capítulo comercial por el Parlamento Europeo. Así, 28 años después del inicio de las negociaciones, el espíritu que anima el acuerdo se revela paradójico: puede ser visto a la vez como anacrónico y como oportuno.